Cuentan que el célebre
pintor sagüero Wifredo Lam llegó un día a Sagua la Grande buscando una
pintura. El genio, luego de estudiar en la habanera Academia de Pintura y
Escultura San Alejandro y en España, regresó a su tierra con intenciones de
desaparecer algunos cuadros. ¿Qué mostraban aquellas obras para causar la
vergüenza del pintor? ¿Cuál era su creación más despreciada?
![]() |
El fauno |
Se trataba de las 4 obras
desconocidas de Lam que aún hoy se mantienen a la sombra en un depósito del
Museo Provincial de Villa Clara.
Se piensa que “El fauno”, un óleo sobre tela, fue una de las primeras creaciones del prestigioso mestizo. Según especialistas en arte, su estilo denota que debe haber sido pintada con anterioridad a sus estudios en San Alejandro. De ahí, el interés de su autor en destruirla.
El cuadro representa dos
figuras mitológicas. Una de ellas se sostiene recostada a un árbol tocando un
cuerno y la otra acuclillada con la mano izquierda sobre la cabeza.
Otro de los óleos, en este
caso sobre madera, fue fechado en 1913 y se titula “Naturaleza muerta”. Al
parecer, la influencia pueblerina de Sagua se sospecha con mayor énfasis en
esta etapa. El joven pintor recrea frutas tropicales y objetos de la
cotidianidad doméstica.
![]() |
Naturaleza muerta I (1913) |
Hasta 1923 Lam recibe una
educación artística de privilegio. Esto le permite realizar retratos y paisajes
que le abrieron las puertas de la
Asociación de Pintores y Escultores de La Habana, en la cual ingresó
en 1920, y de los Salones de Bellas Artes de esa institución.
En esos años, el novel
artista dio a luz otra “Naturaleza muerta” con similar técnica y concepto a la
anterior. En ella refleja naranjas y mangos, quizás padeciendo la asfixia de la
urbe capitalina y la nostalgia por su Sagua querida.
![]() |
Naturaleza muerta II (1920) |
Entre los retratos de la
etapa de aprendiz salió de sus pinceles “Chopin”, una copia que realiza Lam de
la obra homónima del talentoso pintor francés Eugène Delacroix. Se trata de un óleo
sobre tela fechado en 1921.
![]() |
Chopin (1921) |
Gracias a una ayuda que
recibe del Ayuntamiento de Sagua La
Grande, Wifredo decide irse a España en 1923 para ampliar su
carrera en la pintura.
La generosa ayuda del
pueblo sagüero que consistía en una pensión de 40 pesos mensuales representó el
impulso total que el artista necesitaba para poder dedicarse todo el tiempo a
sus pinceles.
Los archivos históricos de
la ciudad registran que antes de embarcar para Europa, Lam montó la primera
exposición de su obra en el Círculo de Cultura y Recreo de Sagua. Al evento
asistieron orgullosos sus coterráneos y amigos para despedirse del querido
pintor.
Los años en el viejo
continente pulieron los kilates del artista. Allá bebió las mejores influencias
y se hizo universal. Pero estas 4 obras se quedaron en Sagua. Sin bien no son
las más relevantes de su carrera, poseen gran valor histórico para la ciudad.
Explica Margarita Cabrera,
especialista del Museo Histórico Municipal “José Luis Robau” de Sagua, que desde
hace un tiempo “El fauno”, las “Naturalezas muertas” y “Chopin” fueron
trasladadas a Santa Clara para su resguardo en el Museo Provincial y allí
permanecen en depósito sin acceso del público.
Agrega la experimentada
museóloga que la causa para su movimiento se señala en la falta de seguridad
que padece la entidad local, inmueble que continúa en restauración.
La institución que custodia
el patrimonio de la villa sagüera también atesora otros objetos personales
pertenecientes al gran maestro de “La jungla”. Aquí se guardan 15 pinceles, 3
gubias, una jarra y un cuchillo.
Estas piezas fueron
donadas por su viuda, la señora Lou Laurin Lam, después de su muerte y durante
una visita a Sagua. Además se conservan en el museo varias fotografías que
recuerdan algunos de los viajes de Lam a su tierra, en particular su última
visita en 1978.
“La jungla” se exhibe en
el Museo de Arte Moderno de New York, “La silla” es propiedad del Museo
Nacional de Bellas Artes de La Habana, pero las 4 obras odiadas por Lam
pertenecen a Sagua la Grande y descansan en Santa Clara.
Muchos habitantes de esta
ciudad conocieron el apego del genio por su terruño. Gracias a que Lam no pudo
encontrar estos cuadros en un día de desquicie artístico, hoy poseen gran
valor. Todo artista tiene creaciones que odia. Y las maldecidas por Wifredo Lam
son tesoros sagüeros.
Artículo relacionado:
No hay comentarios:
Publicar un comentario